Natalia Meneses

Haber tenido la bendición de conocer Venezuela con el fin de llevar las buenas nuevas de Cristo Jesús, me ratificó que pese a los actos humanos, la tierra es del Señor y todo lo que hay en ella. Sobre toda crisis en ese país, tenemos una familia espiritual que ahí habita siendo un increíble testimonio de fe y esperanza, quienes trabajan día a día para cumplir la gran comisión que se nos ha encomendado como hijos de Dios; y no se cansan de esperar en las promesas de un Padre amoroso y misericordioso.

Venezuela para mí ha sido una experiencia inolvidable que me sensibilizó más para atreverme a ser parte de la obra de Dios cuando la necesidad del hermano está latente. Finalmente, las fronteras son geográficas pero jamás son espirituales.

Venezuela 2016